Es este, el primer planeta que se mueve alrededor del Sol. Su órbita es la más cercana al Sol. Su brillo es superior al de una estrella de primera magnitud. El tamaño de Mercurio, se estima que es de unos 4840 kilómetros de diámetro y su volumen unas veinte veces menor que el de la Tierra.

Este planeta como decimos, es el que más cerca se halla del Sol, y describe una órbita muy excéntrica. Su distancia media al astro central, es de 58 millones de kilómetros, que se reduce a 46 en el perihelio, para elevarse a 69 en el afelio. Por ello, la revolución completa que dura 87,969 días, se efectúa con velocidad muy desigual de un punto a otro. De 39 kilómetros por segundo en el afelio, pasa a 59 kilómetros por segundo en el perihelio, siendo el promedio de 47,83 kilómetros por segundo.


Siempre próximo al Sol


Desde nuestro observatorio terrestre, Mercurio alternativamente va ocupando posiciones sucesivas a uno y otro lado del Sol, por efecto de las cuales, parece oscilar alrededor del mismo. Sin embargo, el valor de sus mayores digresiones o elongaciones es muy variable, por razón de la excentricidad de su órbita.

Mercurio permanece siempre próximo al Sol y parece precederlo o seguirlo en el cielo, pues la diferencia es de dos horas y quince minutos como máximo. Esto equivale a decir que sólo podemos ver brillar este planeta entre las luces crepusculares, bien por la mañana o por la tarde en una posición relativamente cercana al horizonte. Estas circunstancias no favorecen en modo alguno las buenas condiciones que requiere la visión telescópica. El estudio del planeta debe hacerse cuando ocupa una posición elevada en el cielo. Pero entonces el Sol se encuentra también muy cerca por lo que la imagen de Mercurio queda muy velada y su examen resulta difícil.

A estos inconvenientes, hay que añadir los que plantea la rapidez del movimiento del planeta. Por ello, se cita como curioso el que Copérnico se lamentase al final de su dilatada y laboriosa vida, de no haber tenido jamás la ocasión de poder examinar bien a Mercurio, en el cielo brumoso de su patria, Polonia.

La órbita de Mercurio, tiene una inclinación de 7o respecto del plano de la Eclíptica, por lo que los pasos de dicho planeta por delante del Sol, se repiten a intervalos irregulares de trece, siete, diez y tres años. El último paso que realizará ante el Sol en este siglo, será el 14 de noviembre de 1999. Terminamos indicando que la temperatura de Mercurio, se supone llega a los 350o, por lo que allí el plomo estaría en estado líquido.