A principio de 1.998, uno de los instrumentos de la nave de la NASA "Lunar Prospector", descubrió indicios de agua helada en los polos de la Luna. No es de extrañar, pues muchas veces hemos dicho que los cráteres que hay por miles y miles, en la superficie de nuestro satélite, fueron originados por caídas de meteoritos y cometas sobre su superficie y sabemos que los cometas, están constituidos por un núcleo, formado por hielo y rocas y por tanto, no es de extrañar que esos núcleos empotrados en la Luna y mantenidos a unas temperaturas bajísimas, se hayan conservado en forma de hielo.

fotografía de la Luna en cuarto menguante

Los científicos calculan que deben existir alrededor de cientos de millones de toneladas de agua, en forma de cristales de hielo. Este anuncio de la NASA, provocó una gran expectación mundial, ya que esa cantidad de agua allí acumulada, permitiría el establecimiento de las primeras colonias humanas fuera de nuestro planeta y podrían además servir de abastecimiento, para establecer la Luna como primera parada de futuros viajes a otros planetas de nuestro Sistema Solar.

Para resolver esta incógnita, se buscó una solución que fue la de estrellar una sonda, contra un cráter muy cercano al polo sur de la Luna, donde existen mas indicios de agua helada. El pasado mes de junio, los responsables de la NASA, y tras estudiar la superficie del satélite buscaron el mejor destino de esa sonda, y se eligió el cráter Mawson, de 50 kilómetros de diámetro. La sonda trataría de impactar y penetrar en la ladera de ese cráter. La experiencia, sin embargo, no dió los resultados que se esperaban.

fotografía de los crateres la Luna

Se invitó a todos los aficionados a la Astronomía para que dirigieran sus telescopios hacia la Luna ese día 31 de julio del pasado año 1999. Era la fecha en que se produciría el impacto. Gracias a los efectos de la colisión un equipo de científicos del Instituto Astrofísico de Canarias utilizando el gran telescopio William Herschell, situado en la isla de la Palma, tenían intención de ayudar a aclarar ese misterio que desde siempre ha tenido el hombre, el de confirmar si hay o no agua en la Luna.

Todos estuvimos muy atentos a la prensa y en efecto el día siguiente, 1 de agosto, todos los periódicos coincidían en que a pesar de que la nave chocó en el cráter elegido, los telescopios no captaron la nube de polvo que se esperaba habÌa de producirse por la colisión. Así pues, la existencia de hielo y agua en la Luna, sigue siendo un misterio. Ni el mismo telescopio espacial Hubble ni ninguno de los grandes telescopios situados en los observatorios terrestres, detectaron esa nube de polvo de 30 Km de altura que se esperaba. En cualquier caso, yo muchas veces he comentado que, si nos ofrecen probar un poco de ese agua, mejor será beber otra cosa.