Este es un tema que me gusta hablar de él, pues nos sirve para estudiar la medida del tiempo, que desde muchos siglos atrás estamos usando. Sabemos que el calendario que actualmente utilizamos es el gregoriano, establecido por el Papa Gregorio XIII, en el año 1582. Pero hay una serie de curiosidades que me gusta recordar para comprender este tema.

Comencemos por hablar del calendario juliano. Lo establece Julio Cesar el año 45 antes de Cristo. En un año que se llamó de confusión, establece la duración del año en 365 días y cuarto.

Nombre de los meses Calendario Romano

Sabemos que la duración del año es casi ese valor es decir, casi 365,25 días. Si así fuera, con el calendario juliano que lo estableció Julio Cesar en el año 45 antes de Cristo, se hubiera resuelto el problema para siempre, ya que Julio Cesar estableció e introdujo los años bisiestos, añadiendo cada cuatro años un día más a aquellos años que fueran múltiplos de cuatro. Se establecen en esa época los años bisiestos. Los que no sean bisiestos tendrán 365 días y los bisiestos o múltiplos de cuatro, tendrán 366 días.

Sin embargo, Julio Cesar no pensó en que la duración del año no era de 365 días y cuarto, sino un poco menos. Sabemos que la duración del año es de 365,2422 días medios.

Por esto al implantarse ese calendario juliano, en el año 45 antes de Cristo, se comenzó a cometer un error cada año, equivalente a la diferencia entre 365,25 - 365,2422 que es igual a 0,0078 de día, o bien unos 11 minutos.

Este error, a pesar de parecer tan pequeño, al irse acumulando conforme iban pasando los años, llegó a ser considerable.

Al llegar el Concilio de Nicea, en el año 325 d. C. el error había llegado a ser de unos tres días y aunque en este Concilio se corrigen esos tres días, haciendo coincidir la fecha del equinoccio nuevamente con el 21 de marzo, no se intenta evitar que se siga acumulando el error.

Así llegan las cosas hasta el Papa Gregorio XIII, el cual se propone corregir los diez días de error que se habían acumulado hasta esas fechas y además, rodeado de los grandes hombres de ciencia de su época, trata de evitar que se siga acumulando ese error.

Lo primero que hace el Papa Gregorio XIII, es eliminar los diez días que se llevaban de error, para lo cual establece que al día 4 de octubre de dicho año, le siga el 15 de octubre. Los días de la semana se respetaron, es decir que al 4 de octubre que era jueves, le siguió el l5 de octubre, que fue viernes.

Portada del Calendario Gregoriano

Además y para evitar que se siguiera acumulando ese error de 11 minutos cada año, elimina tres días cada cuatrocientos años, estableciendo para ello que aquellos años acabados en dos ceros, en que las centenas no fueran múltiplos de 4, dejaran de ser bisiestos.

Así pues de los siguientes años, que serían bisiestos por ser múltiplos de cuatro, sólo quedarían como bisiestos los subrayados.

1600 1700 1800 1900 2000 2100 2200 2300 2400. .....

Con estas modificaciones, el error quedaba sólo en 1 día cada 4000 años.

Este calendario fue adoptado oficialmente de manera inmediata por todos los países católicos (entre ellos España) y a lo largo de los siglos por otros muchos países.

Como curiosidad siempre que explico este tema de los calendarios juliano y gregoriano, indico que Santa Teresa de Jesús murió el día 4 de octubre de 1582 y la enterraron el día 15 del mismo mes, y auque parece que estuvo diez días sin enterrar, como vemos le coincidió su muerte con la reforma gregoriana y la enterraron al día siguiente de morir.