La muerte de la estrella, esta determinada según haya sido el tamaño con que nació y también por la forma como administró su energía a lo largo de su vida. Se admite como teoría, que el brillo de una estrella, esta en relación con su masa. Las más masivas brillan más. Hemos dicho, en el nacimiento de las estrellas, que llega un momento, en que en el interior de la estrella, se alcanza una determinada temperatura, y es cuando arranca un proceso nuclear que transformaba el hidrógeno en helio. Esa energía era la que predecía la radiación de la estrella, es por lo que la estrella radiaba. Una vez que la estrella empieza a emitir esa energía, se va contrayendo hasta que llega a una posición de equilibrio. Esa fase de equilibrio es la fase mas larga. Es la situación en que se encuentra ahora nuestro Sol.

Como en el centro de la estrella se va agotando el hidrógeno, al seguir aumentando la presión, empieza a contraerse el núcleo y el hidrógeno se va situando en una capa exterior esférica. El hidrógeno se va quemando en capas cada vez mas lejanas al centro y la estrella se va haciendo cada vez menos densa, pero también más grande, alcanzando la fase que llamamos de gigante, pasando por color amarillo, o azul y llega a roja. Ya hemos dicho que en las estrellas que tienen mucha masa, la vida es mas corta, es como si la de más masa, la derrochara alegremente y su energía la gastara en poco tiempo. Una estrella que tenga 60 masas solares solo dura tres millones de años, mientras que ya hemos hablado de que, por ejemplo, nuestro Sol tendrá unos 5.000 millones de años. Esto determinará el final de la estrella que si es de gran masa acabará con una especie de estampido.

En estas estrellas, llega un momento en que se produce un colapso rapidísimo, produciéndose una gran luminaria y la estrella muere en lo que conocemos como una "supernova". Se esparce como una burbuja por el universo y sus restos se pueden observar durante muchos años.

En otras, por un  proceso análogo todo termina en lo que llamamos "nova". Al explotar no desaparece del todo, es decir, esa condensación del núcleo de la estrella, llega a achicarse hasta alcanzar un tamaño por ejemplo de nuestra Tierra o aun menor. En estos casos, la estrella que tiene mucha masa comienza a emitir una cierta radiación con frecuencia muy grande y relativamente intensa, que da lugar a lo que conocemos como "pulsar". La pérdida de energía, depende pues de la masa de la estrella. Nuestro Sol, pierde al año una billonésima parte de su masa. Las supermasivas por el contrario, pueden perder al año, la centésima parte de su masa. Por todo lo que hemos indicado, algunas estrellas, cuando llegan a una parte de su ancianidad, se vuelven rojas. No explotan sino que se desgajan y nos enseñan sus entrañas. En algunos casos, se vuelven azules y después explotan. Cuando una estrella quema todo su hidrógeno, empieza a morir. Se inflama y se forma una gigante roja. Luego se encoge, se enfría y muere. Todavía querría centrar mis palabras, en la muerte de la estrella que más nos interesa, o sea, nuestro Sol.

Según leía no hace mucho, sabemos que más o menos, se considera que está en la mitad de su vida. Es decir que se formó hace unos 5.000 millones de años y otros tantos son los que todavía lucirá. Para entonces según leíamos puede pasar lo siguiente:   "....en la Tierra, poco a poco, la temperatura aumentará, cambiando las condiciones climáticas, los polos se descongelarán y la temperatura en las zonas ecuatoriales, terminará siendo insoportable. Después de miles de siglos, las capas exteriores del Sol aumentarán de tamaño hasta invadir el espacio circundante y en unos pocos de millones de años, el Sol alcanzará los planetas interiores. En ese momento, temperaturas por encima del punto de ebullición del agua, extinguirán la vida sobre nuestro planeta...".

Esperemos que si el hombre, todavía vive, ya no habitará en el planeta Tierra.