|
|
||
|
No quiero seguir con el estudio geométrico de los eclipses y creo que debo ceñirme a las maravillas que nos proporciona este evento. En otros momentos hemos hablado de la órbita que la Luna recorre alrededor de la Tierra. Sabemos que para que se de un eclipse de Sol, es preciso que la Luna se encuentre en la fase de Luna nueva, es decir, esté en la dirección del Sol, o dicho con más rigor esté en conjunción con el Sol. Sabemos que la Luna tarda 29 días en pasar dos veces consecutivas por la posición de Luna nueva, que es lo que denominamos en Astronomía "revolución sinódica", o "mes lunar", o "lunación". Sin embargo no hay eclipses cada 29 días. Más bien, los eclipses son raros y son muy pocos los que podemos disfrutar en un año, acaso tres o cuatro. Vamos a dar solo unas pinceladas de este acontecimiento, que es una de las maravillas que nos proporciona el cielo.
Repetimos que cada vez que la Luna nueva pasa entre el Sol y la Tierra, se produce un eclipse solar. Cuando esto sucede, no siempre ocurre este fenómeno, porque la órbita lunar tiene una inclinación de unos 5 grados respecto a la Eclíptica (más bien son 5o y 9') y la mayoría de los meses, nuestro satélite pasa muy cerca del disco solar, sin llegar a ocultarlo. Los eclipses solares pueden ser totales, parciales o anulares, según la proporción del Sol cubierta por el disco lunar. Es una casualidad que el tamaño relativo de la Luna y del Sol sean aproximadamente el mismo. El Sol es 400 veces más grande que la Luna, pero resulta que está 400 veces más lejos que la Luna. Como consecuencia, vemos a ambos astros prácticamente iguales de tamaño en el cielo y esto hace que la Luna pueda tapar totalmente al Sol, dándose los eclipses totales, o puede ocurrir que no llegue a taparlo por completo dándose los eclipses anulares. Como nuestro planeta gira alrededor de su eje y se mueve alrededor de la Tierra, la sombra lunar traza un camino curvo sobre nuestro planeta. Cuando la sombra llega a la Tierra, es "muy pequeña", alcanzando un máximo de 270 Km de ancho y por ese motivo, los eclipses de Sol solo se pueden observar desde lugares muy concretos. Un eclipse total de Sol se desarrolla en cuatro etapas; el primer contacto, el segundo contacto (principio de la totalidad), el tercer contacto (fin de la totalidad) y el cuarto contacto. El eclipse se inicia con el primer contacto, en el momento en que el disco lunar toca por primera vez el solar. Sólo es detectable a través de un telescopio debidamente preparado para la observación solar, dicho de otra forma, con el filtro adecuado. Durante la hora siguiente se desarrolla la fase parcial. Al principio, apenas se observan cambios; y de repente se aprecia una repentina "bajada" de la luz. La temperatura ambiente comienza a descender y comenzamos a observar comportamientos extraños en la fauna que nos rodea. Todavía es peligroso observar directamente al Sol sin protección a pesar que nos parezca lo contrario. Unos minutos antes del segundo contacto empiezan a producirse cambios muy rápidos; el cielo se oscurece mucho, el aire se enfría y se levanta una ligera brisa. A continuación, los últimos rayos solares logran pasar por los valles lunares, dando lugar al fenómeno conocido como las "perlas de Baily"; es posible que la última de éstas "perlas" se mantenga durante un momento produciéndose el conocido "anillo de diamantes". A continuación hay un destello de luz sonrosada procedente de la cromosfera y comienza la totalidad. En ese momento, se aprecian perfectamente los planetas y las estrellas más brillantes del cielo; ahora podemos quitar los filtros. Podemos ver con claridad la corona solar (la atmósfera del Sol). Con un telescopio, podemos observar en los bordes del la Luna fulguraciones solares. Cuando la totalidad esté llegando a su fin, es recomendable tener a mano el filtro solar, ya que se producirá de repente un "estallido" de luz por el borde oriental de la Luna, es el tercer contacto; el fin de la totalidad y el cielo comienza a llenarse de nuevo de luz. A partir de ahora restará todavía una hora para la finalización del eclipse, aunque para la mayoría, la observación ha terminado tras observar uno de los mayores espectáculos de la naturaleza. El que os escribe estas notas, tuvo la fortuna de disfrutar de un eclipse total de Sol, desde suelo de Hungría, el 11 de agosto de 1999. Fue aquel un recuerdo que llevaré toda mi vida en mi memoria. Creo obligado hablaros algo de las experiencias que yo me traje de aquel maravilloso país. Primero deciros que la sombra de la Luna recorría diversos países como Inglaterra, Francia, Alemania, Austria y después de pasar sobre Hungría seguía por otros países asiáticos. Muchos amigos que eligieron alguno de esos otros países, se quedaron decepcionados al tener durante el eclipse un cielo nublado. Nosotros en Hungría tuvimos la fortuna de disfrutar de un cielo maravilloso y limpio de nubes que nos permitió seguir todo el eclipse sin ningún problema. Escribí en diversas revistas estas impresiones y de entre ellas os voy a seleccionar algún párrafo. Decía así: "He escrito y hablado mucho de los eclipses de Sol. En mis clases en la Universidad, he invitado a los alumnos a que cuando tengan una oportunidad como esa, no la dejen escapar. En los últimos segundos, cuando el Sol iniciaba nuevamente su aparición, vimos esas Perlas de Baily. Puedo asegurar que es una lástima que estos instantes solo duren breves décimas de segundo, pero son segundos inolvidables, como todo el espectáculo.
Apareció Venus, muy cerca del Sol y las estrellas más brillantes de la noche, dada la oscuridad que reinaba. La temperatura había bajado unos grados, los perros que habían estado ladrando en las cercanías de donde nos encontrábamos callaron, los mosquitos, según algunos compañeros que vivieron esta experiencia dicen que se pusieron frenéticos, picando sin parar a las persona que tenían la sangre más dulce. El horizonte iluminado por igual en sus 360o, con esa luz crepuscular, tenía un cierto encanto especial. Leí muchas cosas de los eclipses, pero una la tuve muy presente, que decía que cuando se está disfrutando por primera vez de este evento, debemos procurar no distraernos con fotografías, exposiciones o filtros, sino que se procure aprovechar esos breves minutos (aquel sólo tuvo dos minutos y medio de duración), para disfrutar al máximo de esa oportunidad, para muchos única en la vida". |
||