La Serpiente
Esta constelación, es la más grande del cielo en cuanto a longitud, pues desde la cabeza a la cola ocupa más de 100o. La cabeza se puede observar en invierno y la cola en verano. La cabeza está debajo de Cáncer y podemos seguir toda la constelación que va recorriendo Leo, Virgo y Libra. Es difícil ver la constelación, dado el poco brillo que tienen la mayoría de sus estrellas.
La estrella más brillante de ella es Alphard, o también "el Corazón de la Serpiente de Agua" como también se la conoce. También es conocida como "La Solitaria", ya que en sus proximidades, no hay ninguna otra estrella. Está situada a 95 años-luz de nosotros y es 100 veces mayor que nuestro Sol. Su posición en el cuerpo del animal, bien pudiera corresponder al corazón.
La segunda estrella de la constelación en orden de brillo, o estrella beta, es una bellísima doble de magnitudes 5 y 5,4.
La cabeza de Hydra, proporciona un interesante campo de observación, para unos simples prismáticos. Es obligado citar, el M 83, que es un hermoso cúmulo globular con bordes muy difusos y del que podemos ver su fotografía en cualquier libro de Astronomía.
Al lector curioso le diremos que en el cielo, hay cuatro constelaciones que recuerdan a una serpiente. Esta que estamos citando ahora, y también Hidrus (Hydra macho), y Serpens, que aunque en los catálogos se la considera como una constelación, claramente entendemos que deberían ser dos, una Serpens Cauda y otra Serpens Caputi. Ambas están separadas por Ophiuchus.
Muchas antiguas leyendas, nos hablan de serpientes y dragones, por lo que no es sorprendente que se asociaran alguna vez estas criaturas con las estrellas del cielo. La mayor de éstas es la Hydra, que casi abarca la tercera parte del firmamento, aunque según sea la latitud del lugar en que nos encontremos, muchas veces la veremos muy baja cerca del horizonte y por tanto nos aparece tapada por árboles y edificios. La estrella más importante, es Alphard, que significa "estrella solitaria".
Una vieja leyenda, nos habla de que el cuervo era el pájaro favorito del dios Apolo. Un día, Apolo lo envió muy lejos a una fuente, en busca de agua. En el viaje de regreso el cuervo se entretuvo ya que encontró una higuera y se posó en una de sus ramas, en espera de que los higos madurasen. Su tardanza enojó, lógicamente a Apolo, de tal manera que no sólo le convirtió sus plumas plateadas en negro, sino que le colocó de tal forma en el cielo, justamente fuera del alcance de la Taza (otra constelación próxima), para que así nunca pudiera satisfacer su sed.
Es curioso que las tres constelaciones que aparecen en todas las leyendas, la Hydra, el Cuervo y la Taza, aparecen entremezcladas en el cielo.