El Reloj


Es una constelación cercana al polo sur y por tanto como tantas otras, prácticamente invisible para nuestras latitudes. La incorporó Lacaille en 1752, famoso astrónomo (del cual hemos hablado en la constelación de Caelum).

La inquietud que siempre tuvo el hombre de la antigüedad, por la medida del tiempo, le llevó a utilizar el Sol y las sombras producidas por un estilete, para medir las horas. Al principio los relojes eran de Sol, viendo las horas según las sombras que un estilete iba marcando. Podríamos decir que fueron los primeros relojes empleados por el hombre.

El inconveniente de ellos es, que únicamente funcionan cuando el Sol brilla, es decir, mientras está sobre el plano del horizonte. El paso siguiente fue la construcción de los llamados relojes de agua o clepsidras. Vinieron luego los silenciosos o de aceite y les siguieron los de arena.

El primer reloj, construido sobre principios mecánicos se atribuye a un cierto Abu-Abdallah-ben-Arrancán, hijo del rey de Granada, Al­Nasser en 1309, célebre entre sus conciudadanos por haber inventado diversos modelos de relojes.

En el siglo XIX, aparece el primer reloj de bolsillo, al cual se le podía dar cuerda mediante una rueda que salía al exterior. En nuestro siglo desaparecieron éstos al aparecer los llamados extraplanos. Actualmente, la industria del reloj ha llegado a una más alta perfección con los relojes de pulsera y los de broche, de los que muchos alcanzan la categoría de valiosas joyas. Suiza es la nación que en la actualidad va a la cabeza del mundo en la industria relojera.

La importancia que desde siempre tuvo la medida del tiempo, hizo que "el reloj", terminara por ser una constelación más del cielo.