El Can Mayor
Es una constelación muy interesante de observar, tanto con telescopio o con gemelos. Acaso porque contiene a la estrella alfa, Sirio, que es la más brillante del cielo. Su magnitud es de -1,46 y está separada de nosotros una distancia de 2,7 parsec. Tiene una compañera de octava magnitud, muy difícil de ver, dado el enorme brillo de Sirio.
Con 40 aumentos, se puede intentar observar ésta estrella que es conocida como Sirio B, pero siempre con gran dificultad. Fue descubierta en 1862 por Clark (Alván Jorge), óptico y astrónomo norteamericano. Se calcula que la densidad de Sirio B, es cincuenta mil veces mayor que la del agua. Dicho de otra forma, una cucharadita de su materia, pesaría casi una tonelada. Tiene tanta materia como nuestro Sol, pero comprimida en una esfera de diámetro tres veces el de la Tierra. Las distancias angulares entre Sirio y Sirio B, oscilan entre 12" y 2". Es en el primer caso, cuando podemos intentar ver a Sirio B. Cuando está cerca, a tan sólo 2", es prácticamente imposible hacerlo.
Podemos añadir, para el lector que tenga curiosidad en estos temas, que con la ayuda de unos prismáticos o de algún otro instrumento aunque sea de pocos aumentos, se puede observar a Sirio en pleno día, si se sabe donde buscarle, dada la notable cantidad de luz que irradia.
En la antigüedad, el pueblo babilónico eligió lo estrella Sirio de esta constelación a la que llamó "Estrella del Perro", por estar junto al cazador Orión y además porque al aparecer por el cielo del este, coincidía con los días más calurosos del año, se aplicaba y se sigue aplicando el calificativo de días de perros, para aquellos días en que el calor aprieta de lleno.
Por esta constelación, atraviesa en su esquina noroeste, la Vía Láctea y por ello hay muchos racimos de estrellas en esta zona del cielo. El más bello es el M 41, que está a unos 4o al sur de Sirio y es fácil verlo conunos simples prismáticos, dado que su magnitud es de 4,5.
Recuerdo una anécdota sobre Sirio que me ocurrió hace unos años. Me llama una noche un amigo por teléfono y me dice "Estoy viendo un Ovni". Me extrañó que estuviera tan al alcance de nuestras miradas un ovni y le pregunté por donde lo veía. Me indicó la zona y yo, conociendo su casa imaginé la ventana por la que estaba mirando que era por el sur. Sin dudarlo, pensé que lo que estaba viendo era Sirio. En efecto, la contaminación de la ciudad, el humo de las chimeneas y la imaginación de mi amigo, me hicieron pensar que, en efecto, como él decía, estaba moviéndose en el cielo. Es el fenómeno que conocemos como centelleo, que a su vez se divide en cromático, por el que hay cambios de color, paraláctico que indica variaciones en la posición del astro y dinámico que origina variaciones en la intensidad luminosa. Todo está motivado por la atmósfera que rodea la Tierra.
En la mitología se lee, que hace miles de años en Egipto, se llamaba a Sirio "estrella Shotis". Cuando aparecía en la zona del este en el cielo, antes de salir el Sol, sabían que el río Nilo estaba próximo a desbordarse, inundando las tierras de sus orillas e inmediaciones. Sirio es una de las estrellas más próximas a nosotros, lo que explica su gran brillo.