Las Naciones Unidas declararon a este año 2009, el "Año Internacional de la Astronomía". Hemos dejado de hablar de este tema, aunque todavía nos quedan algunos meses para disfrutar del mismo.

El 20 de diciembre de 2007, las Naciones Unidas (UN) en su 62 Asamblea General, proclamaron a 2009 como el Año Internacional de la Astronomía. La resolución fue presentada por Italia, patria de Galileo Galilei. El Año Internacional de la Astronomía 2009 es, por tanto, una iniciativa de la Unión Astronómica Internacional y de la UNESCO.

Todo es debido, al coincidir este año 2009 con el 400 aniversario de las primeras observaciones astronómicas realizadas con telescopio por Galileo Galilei y la publicación por Johanes Kepler de la Astronomía nova.

El Año Internacional de la Astronomía (AIA 2009) constituye una celebración global de las contribuciones de la Astronomía a la sociedad y la cultura. Entre sus objetivos principales se encuentra estimular en todo el mundo, no solo el interés por la Astronomía, sino el de la ciencia en general, especialmente entre la gente joven.

La Astronomía, siempre lo he dicho, es la ciencia más antigua que existe. Ha jugado un papel fundamental en la cultura durante siglos. Desde que el primer hombre pone su pie en la Tierra, le tiene que atraer la observación del Sol y de la Luna y de tantos y tantos puntos como observa en el cielo, unos fijos y otros moviéndose con diferentes sentidos entre los fijos.

Le atrae la observación de la Luna. Todavía no puede observar el satélite con aumentos, pero ya le atrae las diferentes formas como la va viendo en su movimiento alrededor de la Tierra.

No tardará mucho en descubrir cómo se van repitiendo las mismas posiciones con que observa al satélite, que le harán descubrir las cuatro fases de la Luna: la Luna Nueva, el Cuarto creciente, la Luna llena y el Cuarto menguante.

Fases Lunares

Será Galileo que siempre lo he dicho, fue el primer astrónomo que tuvo la fortuna de tener un telescopio en sus manos, el primero que observará los mares, las montañas y los cráteres en la Luna.

Observará las fases de Venus y los cuatro mayores satélites de Júpiter, que como sabemos, seguimos llamándoles en su honor, satélites galileanos y que son: Io, Ganímedes, Calisto y Europa.

En el mismo año 1609, Johanes Kepler publicó su trabajo "Astronomía nova", donde se describen las leyes fundamentales de la Mecánica celeste. En la actualidad, la Astrofísica aborda la explicación de cómo se forman los planetas y las estrellas, cómo nacen las galaxias y evolucionan, y cuál es la estructura a gran escala del Universo.

Imagen de Júpiter y sus satélites

Varios comités se encargan actualmente de supervisar la preparación de las actividades del AIA (Año Internacional de la Astronomía) 2009, que se extienden a nivel local, regional y nacional. Estos comités constituyen una importante colaboración entre astrónomos profesionales y aficionados, centros productores de ciencia y comunicadores de ésta. Los distintos países llevan a cabo sus propias iniciativas, así como la evaluación de sus propias necesidades nacionales, mientras que la UAI (Unión Astronómica Internacional), actúa como coordinador y catalizador a escala mundial.

No hace falta decir que todas las Agrupaciones y Asociaciones de todas las ciudades en particular de aquí de España y me imagino que de todos los países de mundo, están aprovechando este año para desarrollar actividades relacionadas con esta ciencia.

Y ahora una noticia de actualidad.

Estos meses que nos quedan de este año Internacional, tenemos una actividad inmejorable para observar uno de los cuerpos celestes más atractivos y accesibles aún a pequeños telescopios: Saturno.

Bien es cierto que al igual que le pasó a Galileo cuando estaba observando a este planeta también a nosotros nos va a deparar una sorpresa su observación.

Imágen de Saturno

En el mes de octubre vamos a dejar de verle el anillo. La Tierra cada 14 años, pasa por el plano en que se encuentra el anillo del planeta y por tanto y dada la delgadez del mismo dejaremos de verlo. También es cierto, que el dejar de verlo, solo ocurrirá durante dos o tres meses, ya que a finales de año, otra vez retornaremos a observarlo.

La distancia promedio del planeta Saturno a la Tierra es próxima a los 1.200 millones de kilómetros. Con 115.000 kilómetros de diámetro, Saturno es el segundo planeta de mayor tamaño y masa del Sistema Solar, después de Júpiter. Es un planeta gaseoso siendo sus mayores componentes el hidrógeno y el helio. Teóricamente tendría un pequeño núcleo en estado sólido. Su rotación la completa en poco más de 10 horas y su periodo de revolución en torno al Sol es de 29 años.

La principal particularidad de este planeta es su extenso sistema de anillos. Aunque Júpiter, Urano y Neptuno también tienen anillos, los de Saturno se distinguen por ser fácilmente visibles aún con pequeños telescopios. En sus primeras observaciones, Galileo Galilei los percibió pero no los definió como tales, ya que su telescopio no era lo suficientemente potente y creyó que eran dos cuerpos separados que acompañaban al planeta. Fue hasta 1659 cuando el astrónomo Christiaan Huygens los definió como anillos. Ahora sabemos que los anillos están formados por partículas desde un tamaño microscópico hasta algunos metros y con gran cantidad de agua congelada.

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Al estar inclinado el eje de rotación de Saturno más de 26 grados con respecto a su órbita, la apariencia de los anillos vistos desde la Tierra cambia con los años, siendo en ocasiones visibles en su parte superior o inferior. Pero ya hemos dicho que cada 14 años, los anillos, cuyo espesor se estima en unos 15 km, se ven de canto desde la Tierra y por algunos meses prácticamente desaparecen, requiriéndose potentes telescopios o imágenes con cámaras electrónicas para captarlos como una delgada línea que cruza el ecuador del planeta. También, en estas ocasiones, el brillo del planeta a simple vista se reduce significativamente, ya que los anillos contribuyen en mucho a la brillantez del planeta.

Tal situación ocurre este Año Internacional de la Astronomía 2009. Los anillos como hemos dicho, apenas se perciben y para el mes de septiembre u octubre, no serán visibles en telescopios pequeños o medianos. Por ello, la observación del planeta en estos días se vuelve más relevante al tener la oportunidad de ver los anillos en una posición que adoptan cada 14 años.

Imágen de Saturno

Ya hemos dicho que esta misma posición del planeta de no verle los anillos le causó una gran extrañeza a Galileo, que no supo explicarse el porque le habían desaparecido los anillos a Saturno, aunque le volvieron a aparecer meses después.

He escrito mucho sobre los eclipses totales de Sol y en particular en esta misma página www.alucine.com, yo aconsejaría al lector que leyera lo que figura en el capítulo de eclipses.

fases del eclipse

A pesar de haber tocado este tema, quiero añadir algunos matices sobre el eclipse concreto del próximo 22 de julio de este año, en que si hay suerte, y las nubes lo permiten, será un espectáculo que todos los que lo hayan disfrutado no podrán olvidar. La observación habrá que hacerla desde suelo de China.

Yo siento que este eclipse, por los años que ya tengo y por la lejanía donde se va a producir, no tendré la fortuna de verlo. Sin embargo estoy seguro de que a través de la televisión, o de Internet, muchos como yo, podrán disfrutar de este acontecimiento que es inolvidable.

Quiero recordar que los eclipses de Sol se producen cuando los tres astros: El Sol, la Luna y la Tierra están alineados y en este orden es decir la Luna entre los otros dos astros. Esto requiere que la Luna se encuentre muy cerca de plano de la Eclíptica y ese es el caso que va a ocurrir el día del eclipse y por supuesto la Luna en Luna nueva.

Sabemos que la orbita lunar es muy excéntrica y eso hace que según donde se encuentre la Luna, vamos a verla en los momentos del eclipse de Sol, con los cuatro contactos que se indican en la figura anterior. En este eclipse para que la Luna sea más grande que el Sol, será preciso que la Luna esté en el perigeo de su orbita a una distancia próxima a los 356.000 kilómetros, momentos en que el tamaño con que la vemos es mayor que el Sol y puede tapar completamente a nuestra estrella durante unos breves minutos. En el caso que nos ocupa, este tiempo será de unos 6 minutos y 39 segundos.

Fotografia de la corona hecha por el profesor desde suelo de Hungría del eclipse que tuve la fortuna de ver desde suelo de Hungría, el 11 de agosto del año 1999

Yo siempre recuerdo otro eclipse que tuve la fortuna de ver desde suelo de Hungría, el 11 de agosto del año 1999, en que ese tiempo tan solo fue de 2 minutos y medio. Es lo mismo la duración que tenga el eclipse. Sean 2 o sean 6 minutos, siempre nos quedarán en el recuerdo esos pocos minutos, como un acontecimiento fascinante que nos da la naturaleza y que lo recordaremos toda nuestra vida.

La Luna es el satélite de la Tierra y ha sido siempre observado por el hombre. Es uno de los objetos preferidos de los poetas de todos los tiempos. El misterio de su luz pálida, envolviendo dulcemente el paisaje nocturno, presta al satélite un encanto especial que ningún otro cuerpo celeste tiene.

Por otra parte sabemos que la corona solar sólo podemos verla cuando la Luna nos está tapando al Sol y es cuando nos asombramos con esa aureola plateada que rodea a la Cromosfera y a la Fotosfera.

Cuando hablo de los eclipses de Sol, suelo traer a mis palabras la historia más antigua de eclipses, que se remonta a uno muy célebre que se produjo en el año 585 antes de J.C. El protagonista de la historia fue un gran matemático y científico Tales de Mileto, uno de los siete sabios de Grecia, que sabía que se iba a producir un eclipse total de Sol.

Recorrido del ecliipse total del 22 de julio de 2009

En esa época, estaban en guerra dos famosos pueblos de la antigüedad, los Lidios y los Medas. Tales de Mileto habla con los dos generales en jefe de los dos ejércitos que luchan y les dice que los dioses están muy disgustados, por tantas muertes como se están produciendo y en venganza, envía un gran castigo a ambos pueblos, dejándoles sin luz en pleno día. Los dos caudillos, no le hacen caso, hasta que de pronto, ¡ Todo se oscurece ¡ ¡ En pleno día se oculta el Sol y se hace de noche ¡ La guerra como podemos imaginar, se acabó inmediatamente.

Pero volvamos al eclipse que estamos citando. En la figura que acompañamos, vemos la sombra que va a producir la Luna al tapar al Sol.

El final del eclipse en tierras de China, se va a producir cerca de la ciudad de Shanghai.

Vamos a hablar de las horas del eclipse. Sabemos que todos los relojes del mundo, marcan los mismos minutos y segundos, pero las horas van variando según la posición de cada lugar sobre la superficie de la Tierra.

Todo es debido a un acuerdo adoptado en un Congreso celebrado en Washington 1824 y posteriormente en Paris en 1912, en la llamada Conferencia Internacional de la Hora. En ese Congreso se acordó que dividida la Tierra en 24 husos o gajos, todos los lugares situados dentro de cada huso, tendrían la misma hora que se llamaría "hora oficial".

En la figura vemos los distintos husos en que se divide la superficie de la Tierra, en que vemos como "huso cero", aquel cuyo meridiano central es el de Greenwich. El "huso cero", tiene como bordes -7o30' y + 7o 30'. Cada huso tiene una amplitud de 15o. (Pensemos en que los 24 husos cubren los 360o).

Shanghai está en el huso 8 y por tanto, la hora que tienen todos los relojes de esa ciudad, es 8 horas más que la de Greenwich, a la que llamamos Hora Universal, o Tiempo Universal (TU).

Querría aprovechar para comentar una paradoja que se da en nuestro país, en el huso cero en el que está España y es que el borde occidental del "huso cero", no llega a cubrir las provincias gallegas, por lo que las capitales de esta zona de España, deberían tener una hora menos que la del huso cero, al igual que ocurre con las islas Canarias, cuya hora estamos acostumbrados a que siempre es una hora menos que la que marcan nuestros relojes de la Península.

Husos horaios en la Peninsula Iberica

Como conclusiones, los datos del eclipse para Madrid son:

Principio del eclipse 23 horas 58minutos
Final del eclipse 4 horas y 18 minutos

por lo que el eclipse no se ve desde nuestro suelo. En cambio al estar Shanghai en el huso 8, ya que su longitud es de 121º 27', allí las horas que hemos dado, son 8 horas más, es decir:

Principio del eclipse 7 horas 58 minutos
Final del eclipse 12 horas 18 minutos.
El centro del eclipse 10 horas y 33minutos
La duración del eclipse 6 minutos y 39 segundos.

Terminamos ya con este tema, diciendo que el eclipse no se verá en España y se verá como parcial en diferentes capitales como Nueva Delhi, Bangkok, Pekin, Tokio y Manila y como hemos dicho, abandona China por la ciudad de Shanghai, entrando en el mar de la China.

Hacia Venus

El primer intento de visitar al planeta Venus fue realizado por la Unión Soviética , con la nave Venera 1. Lanzada el 12 de febrero de 1961, debía realizar mediciones con sus instrumentos. Lamentablemente, quince días después del lanzamiento, se perdió todo contacto con la sonda espacial.

Los siguientes intentos fueron de los Estados Unidos. Lanzó el Mariner 1 (22-7-62) y Mariner 2 (26-8-62). El primero tuvo que ser destruido durante el lanzamiento y el segundo fue un verdadero éxito. Pasó a 34.752 km del planeta y suministró los primeros datos fidedignos de Venus.

Tres lanzamientos consecutivos realizados por los soviéticos terminan en fracasos. Las sondas Zond 1 (2-4-1964), Venera 2 (12-11-1965) y Venera 3 (16-11-1965) no cumplen con su cometido al perderse las comunicaciones con las naves después de su lanzamiento.

El segundo éxito en la exploración de Venus se lo anota la nave espacial Venera 4 (12-6-1967) cuyo módulo de descenso permitió trazar un mapa vertical de la atmósfera del planeta.

Hacia la Luna

Los estadounidenses Neil Amstrong y Buzz Aldrin fueron los primeros en pisar la Luna, pero la carrera por poner a un hombre en el satélite empezó mucho antes, hace ya más de 40 años.

En septiembre de 1959, la sonda soviética Luna 2 se convirtió en la primera máquina de construcción humana en posarse (más bien habría que decir estrellarse) contra el suelo del satélite de la Tierra. Un mes más tarde, Lunik III (Luna 3) enviaba las primeras imágenes de la cara oculta del satélite.

Los primeros años de la carrera espacial supusieron una ventaja de la antigua URSS sobre Estados Unidos. EL éxito de las misiones Luna vino seguido, en abril de 1961, por el fabuloso éxito que supuso para los soviéticos lograr mandar al primer hombre al espacio: Yuri Gagarin. Sólo unos días después, el presidente de EEUU, John F. Kennedy, juró vengarse y convertir a su país en el que lograra enviar al primer hombre a la Luna.

La carrera se aceleró en julio de 1964, tras el lanzamiento estadounidense del cohete Ranger 7, que envió más de 4.000 fotografías de su viaje espacial camino de la Luna.

En 1966, una nave rusa, Luna 9, se convirtió en la primera en enviar a la Tierra imágenes de televisión del satélite. Apenas dos años después, en septiembre de 1968 la URSS envió la nave Zond 5, repleta de animales y plantas, que se convirtió en el primer vehículo espacial que volvió a la Tierra después de haber realizado un 'tour' por la Luna. El 21 de diciembre, los estadounidenses igualaron esta proeza con el Apollo 8, que también dio una vuelta a la Luna antes de regresar, sano y salvo, a Tierra.

Pero el paso más grande para la carrera espacial fue dado, sin duda, por dos estadounidenses: Neil Amstrong y Buzz Aldrin, que el 20 de julio de 1969 se convirtieron en los primeros humanos en pisar la superficie lunar: "es un pequeño paso para el hombre, pero un paso gigante para la Humanidad", pudieron escuchar millones de personas en la Tierra. Al éxito de poner un hombre en la Luna EEUU sumaba el hecho de que, además, el acontecimiento fue contemplado en directo por todo el mundo. Pero la carrera al satélite de la tierra no acabó ahí. En 1970, los soviéticos lanzaron las misiones Luna 16 y Luna 17, con destino a la Luna, y con robots que recogieron muestras de rocas lunares.

Hacia Plutón

Un sueño acariciado por décadas podría dar inicio con un estruendo el 11 de enero del 2006: Iniciar el viaje de una sonda hacia el único planeta del Sistema Solar que no ha sido explorado in situ: Plutón.

"Nuevos Horizontes" es el nombre de la sonda espacial que con muchas dificultades y amenazas de cancelar su presupuesto, deberá viajar durante diez años para alcanzar su objetivo e, incluso, encontrarse con algún planetoide del cinturón de Kuiper.

A la fecha, todos los planetas del Sistema Solar han sido visitados por sondas espaciales automáticas: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. A ello hay que incluir algunos asteroides y cometas.

Sin embargo, Plutón, el planeta más alejado del Sistema Solar, ha sido todo un reto encontrándose a una distancia media del Sol de casi 6000 millones de kilómetros.

Descubierto el 18 de febrero de 1930 por el astrónomo estadounidense Clyde W. Tombaugh, Plutón fue durante muchos años apenas un pequeño punto luminoso moviéndose entre las estrellas. A esa distancia, con un diámetro de sólo 4274 km, aún para los telescopios más potentes era un disco muy pequeño para ver detalles. Incluso, durante muchos años su diámetro se estimó erróneamente en cerca de 5000 km.

Con una órbita que en un sector le permite estar más cercano que Neptuno, Plutón estuvo en condiciones más favorables de observación de 1979 a 1999, logrando un acercamiento favorable el 5 de septiembre de 1989.

Muchas observaciones fueron realizadas en este período y un gran resultado de las mismas fue el descubrimiento de su satélite natural por el astrónomo estadounidense James W. Christy en 1978: Caronte, con 1172 km de diámetro. Prácticamente la mitad del diámetro de Plutón.

El descubrimiento de Caronte fue muy favorable para conocer un poco más de Plutón. Con su eje de rotación prácticamente sobre su órbita, Caronte parece girar desde nuestra perspectiva en circulo alrededor del planeta. La masa, los períodos de rotación y otros datos fueron conocidos así con precisión además de que fueron observados varios eclipses de Caronte.

Muchos se preguntaron la razón de que la nave Voyager 2 americana, que visitó los planetas Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, no haya incluido a Plutón. El problema es que la órbita de Plutón esta muy inclinada con respecto a la de los otros planetas, colocándolo fuera de la ruta.

La puesta en órbita en 1990 del telescopio espacial Hubble, permitió contar con mejores imágenes aunque sólo siguen siendo percibibles manchas sobre el disco del planeta.

El continuo descubrimiento de planetoides en el previsto cinturón de Kuiper, más allá de Neptuno, inició la controversia de si Plutón debía seguir siendo considerado un planeta y no un planetoide de ese cinturón.

Tal controversia se mantuvo con el descubrimiento de los planetoides Quaron y Sedna, agudizándose este año con el anuncio del descubrimiento del décimo planeta: 2003 UB 313, mayor que el mismo Plutón.

Pero el peso de la tradición se mantiene y Plutón sigue siendo denominado como planeta. La comisión de nomenclatura de la Unión Astronómica Internacional, deberá concluir la controversia al definir finalmente lo que se puede considerar un planeta.

Un elemento más que se ha sumado hace unas semanas, es el descubrimiento de dos satélites naturales más de Plutón, en imágenes logradas por el telescopio espacial Hubble. Con esto, el planeta contaría con tres lunas.

Pero independientemente de las definiciones, Nuevos Horizontes tiene la misión de observar por primera vez este cuerpo congelado que se calcula esta a una temperatura de 233 grados centígrados bajo cero con una atmósfera de Metano y Nitrógeno, girando sobre su eje en seis días y un tercio.

Solo que... habrá una espera de al menos diez años para ver las primeras imágenes del planeta.

Si todo marcha bien, Nuevo Horizontes será lanzado entre el 11 de enero y el 2 de febrero hacia Plutón en la ruta más corta posible: Hacia Júpiter. Esto porque un acercamiento con Júpiter entre febrero 2 y 15 del año 2007. Tal aproximación al planeta gigante, permitiría que el tirón gravitacional envíe la nave hacia Plutón para llegar al planeta entre los años 2015 y 2017.

Si se presentaran problemas con el lanzamiento y lo retrasaran entre el 3 y el 14 de febrero del 2006, Nuevos Horizontes no contaría con el auxilio gravitacional de Júpiter y la llegada a Plutón se extendería a los años 2019 ó 2020.

Siendo una nave que no orbitará al planeta, toda la información e imágenes a colectar serían durante el fugaz acercamiento de casi cinco meses, tanto del planeta como de sus satélites. Para ello, Nuevos Horizontes cuenta con siete diferentes instrumentos para obtener imágenes y datos de la naturaleza de estos cuerpos.

Posteriormente, la nave continuaría su curso más allá de Plutón para encontrarse, en una misión extendida, con uno o dos planetoides del cinturón de Kuiper de los que obtendría información similar entre los años 2016 y 2020.

La exploración de estos planetoides promete ser fascinante en cuanto a conocer la naturaleza de los cuerpos más alejados del Sistema Solar.

Con una u otra opción, Plutón, llamado así por el Dios del inframundo, será visitado y conoceremos más sobre el.

El día 17 de agosto de 2006, toda la prensa de la mañana publicaba una noticia de Astronomía:"Los astrónomos votarán el día 24, que los planetas del Sistema Solar pasen de ser 9, a ser 12". Todos esperabamos que esto ocurriera, pero cuando estábamos esperando ese aumento de tres planetas a la serie que todos conocemos desde niños, nos ha venido la sorpresa, recogida en la prensa del día 25 del mismo mes de agosto, en la que en contra de las noticias indicadas anteriormente, lo que la Unión Astronómica Internacional ha acordado, ha sido eliminar a Plutón, como noveno planeta que siempre habíamos considerado desde hace más de 70 años.

Así pues los astrónomos pertenecientes a la UAI han decidido crear una segunda división planetaria, en la que se incluirán los cuerpos similares a Plutón, que se convierte en el prototipo de "planeta enano". Por todo lo dicho, en el grupo de los planetas clásicos de nuestro Sistema Solar, quedan ahora ocho: Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno Urano y Neptuno.

Ver noticia desarrollada en este apartado.

¿Tres nuevos Planetas?

El día 17 de agosto de 2006, toda la prensa de la mañana publicaba una noticia de Astronomía:

Los astrónomos votarán el día 24, que los planetas del Sistema Solar pasen de ser 9, a ser 12.

La relación de planetas que todos conocemos desde niños que eran nueve: Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón, parece que se va a ver incrementada en tres más, que serán Ceres, Caronte y 2003 UB (Xena).

Todos los libros de texto, enciclopedias y bases de datos, dice el periódico de ese día, deberán actualizarse ya que parece seguro, que la Unión Astronómica Internacional reunida en Praga, cambiará la definición de planeta y con ella, la relación de planetas del Sistema Solar, podrá ir incrementando su número poco a poco. El último planeta a incorporar, a quien su descubridor quiere llamar Xena en honor a la princesa guerrera, es quizás el más polémico.

En la capital checa, se encuentran reunidos desde mediados de agosto, unos 3.000 astrónomos de más de 75 países para tratar de cambiar la definición de planeta .

No resultará extraño que se sigan incorporando planetas a la serie de siempre conocida. Realmente se han llamado siempre a esos pequeños cuerpos situados entre Marte y Júpiter, asteroides o pequeños planetas o planetillas. Muchos de ellos podrían pasar a denominarse planetas.

El tamaño de estos pequeños planetas los hace ser diferentes a los planetas conocidos desde siempre. Por ejemplo Ceres tiene un tamaño de unos 980 km. Este asteroide se descubre en 1801, cuando se había notado la ausencia del planeta correspondiente al hueco del 2,8 de la serie de Bode.

Creemos que en otros momentos hemos hablado de esta ley, que relaciona unos números realmente caprichosos, con las distancias de cada planeta al Sol.

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Pues bien, cuando estábamos esperando ese aumento de tres planetas a la serie que todos conocemos desde niños, nos ha venido la sorpresa, recogida en la prensa del día 25 del mismo mes de agosto, en la que en contra de las noticias indicadas anteriormente, lo que la Unión Astronómica Internacional ha acordado, ha sido eliminar a Plutón, como noveno planeta que siempre habíamos considerado desde hace más de 70 años.

Para llegar a esta decisión se han definido las condiciones que un objeto debe cumplir para recibir el nombre de planeta.

Esas condiciones son:

  1. El objeto debe orbitar alrededor de una estrella, sin ser él mismo una estrella.
  2. El objeto debe tener un diámetro de más de 800 km y una masa suficiente para que su gravedad le permita tener forma más o menos esférica y
  3. Un planeta debe haber despejado el vecindario en torno a su orbita ( no debe compartirla con otros cuerpos celestes).

Sabemos que Plutón fue descubierto en 1930 por Clyde Tombaugh. Pues bien, la UAI ha dejado fuera del grupo de planetas a los recién llegados: Ceres, Caronte y Xena pero también a Plutón.

Un elemento más que se ha sumado hace unas semanas, es el descubrimiento de dos satélites naturales más de Plutón, en imágenes logradas por el telescopio espacial Hubble. Con esto, el planeta contaría con tres lunas.

Así pues los astrónomos pertenecientes a la UAI han decidido crear una segunda división planetaria, en la que se incluirán los cuerpos similares a Plutón, que se convierte en el prototipo de "planeta enano". Por todo lo dicho, en el grupo de los planetas clásicos de nuestro Sistema Solar, quedan ahora ocho: Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno Urano y Neptuno.